el FIN · de la procrastinación

Por Jacob Morales · 6 min de lectura

Autosabotaje: qué es y por qué eliges lo que te hace daño

El autosabotaje es actuar en contra de algo que quieres para ti, sabiendo que esa acción te perjudica. Quieres bajar de peso y te comes el dulce. Quieres esa relación y la empujas hasta que se rompe. Lo ves venir, lo haces igual, y después te preguntas por qué.

Qué es el autosabotaje

El autosabotaje es un patrón en el que tú mismo pones obstáculos entre lo que quieres y lo que haces; en pocas palabras, te boicoteas. La palabra sugiere que dentro de ti hay alguien trabajando en tu contra, un saboteador. Esa imagen es cómoda porque te deja del lado de la víctima.

Mira con calma lo que pasa. Cuando te saboteas, ninguna fuerza ajena mueve tus manos. Eliges algo que también quieres: el alivio del dulce, la calma de no exponerte, la descarga de la pelea. Lo eliges sabiendo lo que pierdes. Eso lo vuelve desconcertante. Y también lo vuelve tuyo, que es lo que te da margen para cambiarlo.

Ejemplos de autosabotaje

Estos son ejemplos de autosabotaje que casi cualquiera reconoce:

En todos hay una voluntad que dijiste tener y otra que terminó haciéndose. Las dos son tuyas.

Tipos de autosabotaje

Los tipos de autosabotaje suelen clasificarse según el área de la vida donde aparecen: el trabajo o los estudios, la salud, las emociones y las relaciones. La forma cambia de un área a otra. El movimiento de fondo se parece: eliges lo que te alivia ahora por encima de lo que te prometiste.

Autosabotaje emocional

El autosabotaje emocional consiste en evitar lo que una tarea o una situación te hace sentir, aunque evitarlo te cueste lo que querías. Fuschia Sirois y Timothy Pychyl (2013) describen la procrastinación como una forma de reparar el ánimo a corto plazo: la tarea te genera ansiedad, aburrimiento o miedo, y aplazarla te alivia en el acto. Describen bien el mecanismo. Dejan sin responder algo que tú conoces de memoria: sabes que el alivio dura minutos y la culpa el resto del día, y eliges el alivio igual.

Si lo que evitas es una ansiedad que no te suelta o una tristeza que se queda semanas, vale la pena hablarlo con un profesional de la salud mental.

Autosabotaje en el amor y en la pareja

El autosabotaje en el amor y en la pareja aparece cuando haces cosas que alejan a la persona que quieres tener cerca. Prometes y no cumples. Pones a prueba al otro hasta que se cansa. Te alejas justo cuando la relación te pide más.

Mis parejas pensaban lo mismo de mí, aunque no siempre lo dijeran: este nunca hace lo que dice. Yo quería esa vida en común. Quería cumplir. Y cada promesa rota era una elección que hacía con los ojos abiertos. En una relación, además, tus acciones ya incluyen al otro. Lo que aplazas contigo lo carga también quien está a tu lado.

Causas del autosabotaje

Las causas del autosabotaje que más se mencionan son el miedo al fracaso, la baja autoestima, el perfeccionismo y la necesidad de protegerte del juicio ajeno. Edward Jones y Steven Berglas (1978) llamaron a una de sus formas self-handicapping: te pones un obstáculo antes de una prueba para que, si fallas, la culpa recaiga en el obstáculo. Si no estudiaste, el mal resultado deja de hablar de tu capacidad.

Esas causas existen. Hay otra que pesa más de lo que parece: lo que te dices sobre ti. “Soy desordenado.” “Arruino todo lo bueno.” Cada frase así nace de algo verdadero, porque alguna vez fue cierto. El problema empieza cuando esa verdad parcial se vuelve tu identidad. A partir de ahí usas tu propia capacidad de decidir para confirmarla, y cada vez que la contradices encuentras cómo explicarlo: esa vez fue suerte. La misma herramienta que podría sacarte es la que te encierra.

También pesa lo que alimentas. Las horas de pantalla, lo que piensas en bucle, lo que consumes sin darte cuenta. Todo eso le da fuerza a unas voluntades sobre otras, y se acumula de forma compuesta. Un día te descubres incapaz de empezar y no entiendes de dónde salió. Salió de muchos días. → Causas de la procrastinación

Autosabotaje y procrastinación: la segunda voluntad

La procrastinación es una de las formas más comunes de autosabotaje: aplazas lo que decidiste hacer sabiendo que aplazarlo te perjudica. En ese aplazamiento hay algo que casi nadie mira. Nadie se queda sin hacer nada. Mientras no vas al gimnasio, estás en el sofá, en el teléfono, en la cocina. Lo que llamamos inacción también es una acción: estar sentado, mirar el techo, dejar que empiece el siguiente video.

Eso significa que cuando procrastinas eliges otra voluntad. Una segunda voluntad, distinta de la que te prometiste, y también tuya. Ver la serie también es algo que quieres. Y la eliges conociendo las consecuencias: sabes cómo te vas a sentir a las once de la noche, porque ya te sentiste así antes. En cierto modo, eliges también ese malestar.

Leído rápido, esto suena a acusación. Léelo despacio. Si la voluntad que gana perteneciera a un enemigo, solo te quedaría pelear contra él, y una pelea contigo mismo la pierdes por los dos lados. Como es tuya, la puedes volver a elegir distinto la próxima vez que aparezca el instante. → Cómo dejar de procrastinar

Cómo superar el autosabotaje

Para superar el autosabotaje tienes que reconocer, en el momento en que pasa, que lo que estás eligiendo también es tuyo, y volver a elegir. Ese reconocimiento te deja una pregunta más útil que “por qué me hago esto”: qué estoy eligiendo ahora.

Luchar contra ti mismo suele empeorarlo. Si tratas una parte de ti como enemiga, te partes en dos, y la parte que perdió vuelve con más fuerza en cuanto bajas la guardia. Pasa con las dietas estrictas que terminan en rebote.

Lo que sirve es observar con honestidad las dos voluntades en el mismo instante. La que te sabotea suele estar ya en tu cuerpo: en la mano que agarró el dulce, en el dedo que abrió la app. La otra está como pensamiento. En la práctica, superar el autosabotaje es darle cuerpo a la que estaba solo en tu cabeza. Levantarte. Dejar el teléfono en otro cuarto. Escribir el primer mensaje.

Esto se entrena, y el esfuerzo sigue ahí aunque entrenes. Vas a fallar algunas veces. Cada vez que vuelves, aunque sea tarde, refuerzas la confianza en que puedes cumplirte.

Lo que dice la psicología sobre el autosabotaje

La psicología estudia el autosabotaje sobre todo como self-handicapping y como procrastinación, y lo explica como una forma de proteger la autoestima o de regular emociones incómodas. Jones y Berglas (1978) mostraron cómo las personas se ponen obstáculos para tener una excusa ante un posible fracaso. Piers Steel (2007) reunió décadas de investigación y encontró que la procrastinación se asocia con la impulsividad, con tareas desagradables y con recompensas lejanas. Katrin Klingsieck (2013), entre los siete rasgos con que resumió las definiciones más citadas, incluyó dos que importan aquí: el aplazamiento es voluntario y ocurre aun conociendo sus consecuencias.

Todo eso describe con precisión qué hace una persona que se sabotea. Queda abierta la pregunta que te trajo hasta aquí: por qué eliges lo que te hace daño cuando lo ves venir, cuando sabes que el alivio dura poco y cuando ya te pasó antes. Esa respuesta la vas a encontrar mirando tu propio instante, el próximo en que elijas.

Si lo que eliges una y otra vez es pedirte más de lo que puedes cargar, sigue por autoexigencia. Y si quieres ver por qué todo esto cumple una función, vuelve a qué es la procrastinación y para qué existe.